Biblioteca Popular José A. Guisasola

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Cuento» EL CLON


Hacía dos años que Martins, uno de los biólogos más destacados del mundo, vivía solo en la estación espacial. La soledad y el tiempo que echaba de menos a su familia lo entristecían, pero todo eso quedaba compensado con el extraordinario resultado que acababa de obtener en sus experimentos de clonación: había podido crear un ser por completo idéntico a él.

Hacía una semana que había hecho salir a su doble de la cápsula de formación y ese momento fue un gran acontecimiento que el equipo que colaboraba con él desde la Tierra pudo seguir por televisión. Las autoridades del Laboratorio anunciaron entonces que irían a ver al clon con sus propios ojos y que al fin Martins tendría su merecido descanso en la Tierra.

El arribo de los directivos del Laboratorio estaba previsto para una semana después y Martins esperó ansioso ese momento. Volvería a la Tierra convertido en una celebridad y podría reencontrarse con sus seres queridos.

La semana que siguió fue interminable.

El primer día se dedicó a hablar con el Otro para comprobar hasta qué puntos increíbles eran idénticos. Comparó cada detalle corporal, incluidas las huellas digitales, y la copia era perfecta. Le hizo preguntas y en todos los casos terminó asombrado: el Otro sabía exactamente lo mismo que él. Incluso los episodios infantiles que Martins no recordaba del todo eran igualmente confusos para los dos.

Todo eso resultó simpático los primeros dos días pero a partir del tercero Martins comenzó a molestarse: era insoportable, siniestro, ver al otro igual a él, diciendo al mismo tiempo las mismas cosas, dirigiéndose al baño al mismo momento. Solo lo alentaba saber que en unos días él se marcharía.

El anteútimo día le enseñó al Otro a manejar máquinas y controles de la estación aunque sabía que no era necesario: ambos conocían las mismas cosas.

En la mañana del último día Martins notó cierto nerviosismo en el Otro y no pudo menos que alegrarse: al menos empezaba a darse alguna diferencia, ya que él, Martins, estaba eufórico porque faltaban horas para regresar a su casa. Incluso el Otro apareció con una pequeña herida en la cara y dijo que se la había hecho al afeitarse. «No somos tan iguales, yo soy más cuidadoso», pensó Martins.

Al fin la nave llegó y los directivos los miraron asombrados. Martins les preparó una broma: hizo que Otro fingiera ser Martins y él, el doble. Después de dos horas los directivos pidieron entrevistarlos por separado y allí Martins les aclaró la verdad. Así pasó la jornada de trabajo.

Lo horroroso ocurrió al día siguiente.

Al despertarse, Martins se sorprendió al ver que la nave de los directivos no estaba atracada al muelle: ¡se habían marchado! Sorprendido, buscó al Otro para contarle. ¡No estaba!

Poco después encontró un mensaje que le habían dejado: decían que entendían sus sentimientos —que no podían ser distintos del Martins original—, pero ellos no podían llevar a la Tierra un ser de sus características. Y que incluso los había alarmado que él tratara de hacerse pasar por Martins. El experimento era magnífico —decían—, pero los seres humanos no estaban preparados para conocer algo así.

Martins siguió leyendo, desesperado. Lo dejaban allí, aislado, para que los humanos jamás supieran él. Sus movimientos serían televisados para que el señor Martins y un selecto grupo de biólogos pudieran estudiar sus reacciones.

Martins creyó enloquecer. ¿Cómo se habían confundido? ¿Cómo hacía ahora para hacerles entender la verdad? La verdad la supo enseguida, revisando los mensajes enviados a la Tierra.

Le sorprendió que hubiera un mensaje que no había redactado él: «Hoy todo marchó normal, hicimos tareas de rutina y dialogamos. El único problema fue un pequeño accidente: me corté la mejilla al afeitarme».

FIN
Libro: Perdido en la selva – Alfaguara Infantil
Autor: Ricardo Mariño - Ilustrador: Marcelo Elizalde
Edad: +10 - Colección: Serie Naranja

Extraído del libro Lengua 6 - Santillana
Fuente: Blog Sextos 2019 http://sextos2019.blogspot.com/p/lengua.html

Este libro de cuentos incluye historias y personajes divertidos. Un escritor y su editor arrojan a un joven a la selva para comprobar la utilidad de un manual de supervivencia. El abuelo Pérez invita a su cumpleaños, por medio de un anuncio en el diario, a todas las personas con su mismo apellido. Un hombre avaro es engañado por un ladrón de una insólita manera. En el espacio, un astronauta es traicionado por su clon. Un taxista se dedica sólo a viajes especiales. Un perro cambia totalmente su vida persiguiendo una idea. Los enanitos cuentan la historia de la Gigante Blancanieves. Y el tío Herminio tiene suerte de no armar un lío mayor en el zoológico donde es contratado. Un libro lleno de relatos donde predomina el humor.

Los cuentos:

• “Perdido en la Selva”
• “El mensajero”
• "Poliedro y la Idea”
• “El perro del millonario”
• “Un tío en extinción”
• “Los Pérez festejan”
• “La Gigante”
• “Un artista del Taxi”
• “El Clon”


Visto y leído en:

Blog: Las aulas del fondo
http://lasaulasdelfondo.blogspot.com/2014/04/se-largo-la-ciencia-ficcion.html
Campus Virtual ORT
https://campus.ort.edu.ar/primaria/belgrano/descargar/articulos/1267416/





Para las fiestas de Fin de Año el abuelo José pensó en invitar a familiares que hacía mucho que no veía. Para eso puso un aviso en el diario con su dirección y este anuncio:

“¡REENCUENTRO! JOSÉ PÉREZ INVITA A TODOS SUS PARIENTES”.


El 31 de diciembre a la mañana el abuelo se sentó en la vereda a esperar la llegada de los invitados.

Al mediodía llegó el primer grupo de Pérez en un camión. Enseguida aterrizó una avioneta con 5 Pérez de Jujuy.

Después alguien avisó que en la estación acababa de llegar un tren alquilado por los Pérez de Córdoba. Más tarde llegaron 3 Pérez en helicóptero, 14 en bicicleta, 166 en ómnibus, 1 Pérez ladrón en moto perseguido por 2 Pérez policías en un patrullero y 1 Pérez sacerdote a caballo que bautizó a un Perecito recién nacido.

Más tarde se armó una discusión entre los Pérez con “z” y los Peres con “s”. Hubo empujones y corridas, pero todo se olvidó cuando 10 Pérez cocineros sirvieron el gran asado.

Fue una noche maravillosa. Había Pérez cantantes, Pérez equilibristas, niños prodigio Pérez, Pérez magos y muchas atracciones Pérez.

El abuelo se divirtió mucho, aunque no tuvo tiempo para averiguar si todos eran parientes. La abuela, que primero protestó al ver tanta gente, al final se puso contenta.

—El año que viene tenemos que volver a invitar a todos los Pérez —le dijo al abuelo—. Pero también a mis otros parientes: los Rodríguez.



FIN

Del libro Perdido en la selva (Alfaguara)



Ilustraciones: Martín Melogno


Visto y leído en:

“Todos a Bordo” Proyecto Ciencias Sociales
Proyecto “Todos a Bordo” Destinatarios: Alumnos de 1º ciclo: 2º año.
https://www.buenastareas.com/ensayos/Proyecto-Ciencias-Sociales/2742712.html

Página 235| LOS INTERCAMBIOS CONVERSACIONALES EN LAS CLASES DE CIENCIAS Y LA ENSEÑANZA DE VOCABULARIO
https://www.academia.edu/6059335/LOS_INTERCAMBIOS_CONVERSACIONALES_EN_LAS_CLASES_DE_CIENCIAS_Y_LA_ENSE%C3%91ANZA_DE_VOCABULARIO

Cuentos Mayores
http://cuentosmayores.blogspot.com.ar/2010/07/cuento-narrado-el-30-de-junio.html

Martín Melogno - Ilustración
https://melogno.com/2011/02/03/los-perez-festejan/

Revisado y corregido (10/04/2021)
Video: https://www.youtube.com/watch?v=TbonX4KNbzI




Era un joven mensajero del rey, llamado Teobaldo, que para hacer su trabajo cruzaba ríos y montañas y esquivaba toda clase de peligros con mucha valentía. Pero Teobaldo no era una persona de verdad, era un personaje. Más precisamente, era un personaje del primero de los cuentos de un libro que en total tenía cinco.

El libro pertenecía a un chico que todas las noches leía en voz alta el último cuento, llamado “El canto de la princesa”. Aunque tenía un final triste, ese cuento era su preferido.

Al principio a Teobaldo le dio celos que el chico prefiriera ese cuento y no el suyo, pero con el tiempo prestó atención a la princesa y terminó enamorándose de ella.

“El canto de la princesa” empezaba justo cuando la joven princesa Mirna, quien tenía una belleza deslumbrante, era raptada por un malvado hombre de palacio.

El malhechor encerraba a Mirna en la profundidad de una cueva, bajo la vigilancia de un dragón de dos cabezas. El único consuelo de la joven en aquel terrible lugar era cantar.

Cuando por fin los hombres del rey apresaron al raptor, abatieron al dragón y entraron en la cueva. No encontraron a la princesa Mirna sino a un bello pájaro blanco que echó a volar. Desde entonces el tristísimo canto de aquel pájaro se escuchó en todo el reino.

Teobaldo estaba enamorado de Mirna y enojado con el final de esa historia.

Cada nueva oportunidad en que el chico volvía a leer ese cuento, Teobaldo se enamoraba más y más de la princesa y más se entristecía al escuchar el desenlace (el final).

De modo que un día partió hacia el último cuento del libro para intervenir en él e impedir que la chica se convirtiera en pájaro.

Para llegar a “El canto de la princesa” tenía por delante setenta páginas y quién sabe cuántos peligros.

Pasó delante de la página quince y poco después entró en el segundo cuento. Allí encontró a un viejo mago, enojado porque en el circo lo habían reemplazado por un mago más joven.

—Al final de este libro hay un cuento que termina mal —le contó Teobaldo—. Voy para allí a cambiar el final.

—No estoy de acuerdo con los finales tristes —le respondió el mago—. Te acompaño.

Teobaldo y el mago llegaron al tercer cuento, que era de unos animales que se la pasaban charlando. Allí había un león que estaba aburrido de que en su cuento nunca pasara nada y, con alegría, decidió unirse a Teobaldo y al mago.

En la página cuarenta pasaron al cuarto cuento. Allí conocieron un marciano que había perdido su plato volador y no podía regresar a Marte. También el marciano se unió al grupo de Teobaldo.
Llegaron por fin a “El canto de la princesa”.

—¡Hay que encontrar la cueva antes de que la princesa se transforme en pájaro! —dijo Teobaldo.

El marciano, Belisario, que veía a través de las piedras, señaló cuál era la cueva.

En la página siguiente se encontraron con el espantoso dragón. El león saltó sobre él y le mordió una pata. Teobaldo aprovechó para meterse en la cueva.

Cuando el dragón, Rufo, iba a atacar al león con las llamaradas de fuego que salían de su boca, el mago usó su varita para hacer llover: el fuego se apagó.

Teobaldo encontró a la princesa Mirna en la cueva y la sacó de allí. Pero al salir, el dragón se lanzó furioso sobre Teobaldo.

Durante dos páginas el dragón lo persiguió y hasta llegó a chamuscarle el pelo. De repente, al joven se le ocurrió un plan. Fingió estar vencido y dejó que las dos cabezas del dragón lo rodearan dejándolo en el medio. Así, cuando las dos bocas de la bestia lo atacaron, Teobaldo saltó al costado y las dos cabezas se enredaron.

El raptor de la princesa fue apresado enseguida. Teobaldo, rojo de vergüenza, no se animó a hablar con Mirna por cuatro páginas.

Teobaldo y Mirna se casaron en la última página y comenzaron un largo viaje de bodas hacia el primer cuento, de donde el joven mensajero había salido.

Para el dueño del libro hubo cierta confusión al principio pero luego se entusiasmó más que nunca con la lectura porque cada tanto los cuentos cambiaban: el león de un cuento pasaba a otro, el mago del segundo se hacía amigo del marciano del cuarto, los que se habían casado en el quinto, aparecían en el primero.

Él, de todas formas, siguió prefiriendo “El canto de la princesa” que, encima, ahora, hasta tenía final feliz.


FIN

Del libro Perdido en la selva (Alfaguara)


"Este libro reúne nueve cuentos breves, en los que las conductas sorprenden, los personajes no son nada convencionales y las situaciones se enredan. El perro poliedro y su idea de perseguir una idea; el tío Herminio, distraído pero con suerte; el millonario tacaño, tan hábilmente engañado; los viajes espaciales del “Mozart de los taxistas” la otra cara de un cuento muy pero muy conocido… Las historias más ingeniosas y divertidas que te puedas imaginar las vas a encontrar en este nuevo libro de Ricardo Mariño, ¡y no vas a poder parar de reírte! (Texto extraído de la contratapa del libro)

Nueve cuentos breves, componen este nuevo libro de Ricardo Mariño. A través de su lectura, recorreremos situaciones disparatadas, extravagantes, plagadas de personajes sorprendentes y queribles que, sin duda, contribuirán a despertar la imaginación garantizando un buen momento de lectura.
Las imágenes monocromáticas, realizadas por Marcelo Elizalde, nos acercan al mundo del comic y colaboran en mantener el estilo del relato.


Los cuentos:

• “Perdido en la Selva” es también el nombre del primero de los cuentos de este libro. Catalino, el cadete de una editorial, ha sido designado para poner a prueba los consejos que el Profesor Winston Trabagliati expone en su libro: “Supervivencia en la Selva”. Catalino ignorando la misión que le ha sido asignada… es arrojado a la Selva Amazónica con un ejemplar del libro en la mano. ¿Podrá salvarse Catalino? ¿Será el libro del Profesor Trabagliati una herramienta eficaz para la supervivencia en la selva?
• “El mensajero” Teobaldo, un mensajero del rey en el primer cuento de una antología, se enamora de la princesa Mirna que, se transforma en un ave cantarina en el último cuento del mismo libro. Por tal razón, y para evitar la transformación, Teobaldo, decide ir a rescatarla atravesando todos los cuentos que los separan. A medida que Teobaldo pasa por los cuentos, va conociendo a sus protagonistas y los cuentos se van modificando.
• "Poliedro y la Idea” El perro Poliedro se da cuenta de que se le escapó una idea y cuando sale a buscarla… encuentra su destino y su vida.
•“El perro del millonario” Presionado por su familia, el millonario Otto Porín, se ve obligado a comprar un afgano. Un par de ladronzuelos, utilizando divertidos embustes, consiguen quitarle al cachorro y algo de su dinero.
• “Un tío en extinción”
Se trata de Herminio Mariño, que buscando trabajo, consiguió que lo empelaran en un Centro de Animales en Extinción. Luego de leer sus vivencias del primer día de trabajo, cuesta imaginar que el Centro continúe existiendo.
• “Los Pérez festejan”
¿Se imaginan lo que puede suceder si para festejar el Fin de Año en familia, el abuelo Pérez publica la invitación en el diario? Montones de Pérez acuden a lo que se transformó en una multitudinaria e inolvidable fiesta…
• “La Gigante”
¿Cuántas veces escuchaste o leíste la historia de Blanca Nieves? Muchas… verdad? Pero seguramente nunca te la contaron tal y como la vivieron los siete enanitos. Este es el momento de conocerla.
• “Un artista del Taxi”
Este cuento, dedicado a Oche Califa por Ricardo Mariño, es indiscutiblemente porteño. El protagonista, un taxista, mejor dicho un “Tachero” tiene un don muy particular por tal razón, solo se encarga de… “Viajes especiales”.
• “El Clon” Se trata del último cuento de este libro. Martins, un astronauta aislado en una estación espacial desde hace dos años, ocupa su tiempo realizando experimentos biológicos. Con paciencia, esfuerzo, dedicación y sabiduría ha logrado crear un clon de sí mismo. Sus jefes en la Tierra, han decidido premiarlo con unas merecidas vacaciones. Pero cuando van a buscarlo, sucede lo inesperado.

Un libro que, sin duda hará las delicias de los lectores a partir de los 10 años.


Reseña: Mirta Rodríguez
http://www.7calderosmagicos.com.ar/Reseas/rperdidoenlaselva.htm


Visto y leído en:

Cuadernillo Prácticas del Lenguaje 4 grado 2018
http://www.losrobles.esc.edu.ar/sede_bsas/panel/utiles/14_49_46Cuadernillo%20Pr%C3%A1cticas%20del%20Lenguaje%204%20grado%202018.pdf

Texto: El mensajero Autor: Ricardo Mariño Fuente: cuento tomado de la antología Relatos de amor y amistad, Editorial Santillana Prof. Marcela Spezzapria
https://es.slideshare.net/Marcela2010/ricardo-mario-el-mensajero





Antes de dar a conocer su libro Supervivencia en la selva, el profesor Winston Trabagliati quiso comprobar que los consejos incluidos en ese volumen realmente fueran útiles para personas en peligro. "Alguien debería internarse en el Amazonas sin otro recurso que mi libro", le había dicho a su editor.

En la editorial decidieron que la persona indicada para esa prueba era el joven cadete Catalino Esmit.

Así, una tarde Catalino fue invitado a dar una vuelta en avioneta. Piloteaba el avión el tesorero de la editorial y atrás iban Winston Trabagliati, Catalino y el editor.

Antes de que el avión tomara altura los dos hombres le dijeron a Catalino que por ser tan joven correspondía que él se pusiera el único paracaídas que había en el avión. Catalino les agradeció.

Pasadas unas horas, al sobrevolar el mismísimo corazón del Amazonas, el editor abrió la puerta de la avioneta y le dijo a Catalino que no se perdiera la incomparable vista que se apreciaba desde allí.

Cuando el joven se asomó, Winston Trabagliati le pegó en el pecho con su libro y le dijo:

—¡Te regalo mi último trabajo, Catalino! ¡No dejes de leerlo!

Al tratar de agarrar el libro, el muchacho soltó el caño al que estaba aferrado. Por un segundo hizo equilibrio sobre la base de la puerta, pero Trabagliati le dio unas cariñosas palmadas en la espalda:

—Estoy seguro de que te gustará, hijo. Y te será de gran utilidad—. Catalino salió al vacío dando inútiles manotazos y patadas.

Segundos después el joven cadete miró hacia abajo y recordó que tenía puesto un paracaídas.

—Dentro de todo es una desgracia con suerte —se dijo—. Justo vengo a caer yo, el único que llevaba paracaídas gracias a la generosidad del señor editor y de Winston Trabagliati, el genial escritor, que casi me obligaron a que me pusiera el único que había. Ni quiero pensar qué hubiera ocurrido si caía uno de ellos...

De pronto Catalino sintió que algo tiraba de él hacia arriba: era el paracaídas que se había abierto. Segundos después volvió a tener la misma sensación: era que el paracaídas se había enganchado en las ramas más altas de un árbol increíblemente alto.

Para sacarse el paracaídas Catalino debió esforzarse porque estaba sobre una rama muy delgada. Luego, resbaló tomado de las manos, desplazándose hacia el tronco del árbol.

Allí descansó unos diez minutos porque se había quedado sin fuerzas.

—Yo acá descansando y ellos, allá en el avión. Pobres, seguro que están preocupadísimos... —pensó en voz alta—. Pero... ¡qué afortunado —exclamó al reconocer el libro de Trabagliati enganchado en una rama apenas a unos metros de él—, justo vengo a caer en la selva con un libro que trata sobre cómo sobrevivir en la selva! Y hasta debe de tener un capítulo dedicado a cómo descender de un árbol.

Justamente, en el índice estaba señalada la parte del libro dedicada a ese problema. Catalino buscó presurosamente esa página, pero antes de llegar a leerla apareció un gorila.

Era un gorila negro y peludo con dientes blancos y enormes como fichas de dominó. La bestia se descolgó hábilmente de una rama, caminó por otra y en un instante estuvo al lado de Catalino. El joven abrió grandes los ojos pero enseguida los desvió hacia el índice del libro, esta vez en "Simios del Amazonas, especies, características, alimentación y trato con el hombre".

Desgraciadamente Catalino no llegó a completar el título de ese apartado. El animal le arrebató el libro de un manotazo y luego, al morderlo, perdió un diente. Furioso, agarró a Catalino, le metió el libro en la boca y como si fuera una pelota lo arrojó al vacío.

El joven cayó a un río infestado de cocodrilos. Mientras flotaba, buscó en el índice "Técnicas de defensa ante cocodrilos". Pero en la página indicada figuraba "Gorgojos amazónicos comestibles". Un error de edición. El señor editor siempre se quejaba de ese tipo de errores diciendo: "Les pago a estos imbéciles para que detecten estas cosas y sin embargo...".

—Qué lástima —pensó Catalino—. Una edición tan cuidada, con dibujos tan bonitos, tiene este error en el índice.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por tres enormes cocodrilos que lo rodearon con sus descomunales bocas abiertas. Catalino debió abrirse paso dándoles librazos en las trompas.

Llegó extenuado a la orilla, pero allí fue atrapado por un grupo de indígenas salvajes. Los salvajes estaban por cocinarlo, cuando el brujo hojeó el libro y se le ocurrió que Catalino podría leerles un fragmento a él y a sus compañeros antes de ser cocinado. El joven aceptó gustoso.

"Si Winston Trabagliati viera esto, no podría creerlo", pensó, mientras abría el libro en "El problema del agua potable. Métodos sencillos para sanear aguas contaminadas".

Los indios escucharon atentos. ¡El agua potable era la que se podía tomar! ¡La otra, la que no es potable, podía hacer que murieran todos entre horribles retorcijones de barriga!

Encabezados por el brujo y el cacique, trataron de seguir las instrucciones para obtener agua potable, pero ninguno logró extraer ni una gota machacando hierbas como indicaba el libro de Winston Trabagliati.

Pasada una hora, los indios se miraban entre sí preocupados.

—Moriremos de sed —fue el cruel anuncio del brujo. Todos lo miraron alarmados—. No hay esperanzas para nosotros. Somos inútiles para obtener agua potable.

—¿Y si beben agua del río? —se le ocurrió preguntar a Catalino.

Los indios se acercaron al río con gran reserva. Uno de ellos mojó sus dedos en el agua y la probó, atemorizado.

—Parece buena —dijo al fin. Otros indios también bebieron un poco y confirmaron lo dicho.

—¡Es agua potable! —anunció a gritos el brujo.

Catalino fue felicitado y levantado en andas. Hasta que uno de los indios recordó que desde hacía quinientos años, quizá más, la tribu tomaba agua de ese río. El joven fue perseguido por los indios hasta la noche.

Al fin se ocultó sobre una palmera, comió un coco y se mantuvo despierto para espantar con el libro a las alimañas e insectos llenos de aguijones, pinzas y bolsitas de venenos, que desde todos los ángulos trataban de perforarlo.

A la mañana siguiente saltó sobre un tronco y se dejó llevar río abajo. Favorecido por la incontenible corriente y las increíbles cascadas que por momentos lo hacían volar sobre las aguas, llegó un día después a un puerto.

Pero al parecer alguien había avisado que un joven se había perdido en la selva y luego un helicóptero lo había avistado cuando lo arrastraba el agua, así que mucha gente lo esperaba en el puerto. Entre la muchedumbre se distinguían el mismísimo Winston Trabagliati y el editor, además de varias cámaras de televisión.

La imagen del joven emergiendo de las aguas con el libro Supervivencia en la selva bajo el brazo fue vista en todo el mundo. El lanzamiento del libro fue un gran éxito y ahora nadie se atreve a viajar a zonas selváticas sin llevar un ejemplar. Y Winston Trabagliati, el genial escritor, ya está trabajando en un volumen que se titulará Guía para sobrevivir en el Polo Sur.



FIN


Del libro Perdido en la selva (Alfaguara)



Perdido en la selva
Autor: Ricardo Mariño
Ilustraciones de Marcelo Elizalde
Editorial Alfaguara - Año 2004

"Este libro reúne nueve cuentos breves, en los que las conductas sorprenden, los personajes no son nada convencionales y las situaciones se enredan. El perro poliedro y su idea de perseguir una idea; el tío Herminio, distraído pero con suerte; el millonario tacaño, tan hábilmente engañado; los viajes espaciales del “Mozart de los taxistas” la otra cara de un cuento muy pero muy conocido… Las historias más ingeniosas y divertidas que te puedas imaginar las vas a encontrar en este nuevo libro de Ricardo Mariño, ¡y no vas a poder parar de reírte!
(Texto extraído de la contratapa del libro)

Los cuentos:
• “Perdido en la Selva”
• “El mensajero”
• "Poliedro y la Idea”
• “El perro del millonario”
• “Un tío en extinción”
• “Los Pérez festejan”
• “La Gigante”
• “Un artista del Taxi”
• “El Clon”

Fuente consultada:

LA NACIÓN - Viernes 19 de agosto de 2011 | Publicado en edición impresa
Producción, selección de autores, juegos y coordinación: Cristina Macjus
ILUSTRACIÓN: JUAN AMADEO
http://www.lanacion.com.ar/1398657-perdidos-en-la-selva
"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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